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Pedro Cahn, el médico que atendió los primeros casos de sida en el país – 20/10/2019



"Todos estamos afectados a enfermedades infecciosas, pero en general los sectores más desfavorecidos, los más pobres, los más afectados por la crisis son los que padecen peor". Lo dice Pedro Cahn, 72 años, infeccioso especializado en VIH / Sida, referencia mundial en la materia. En su oficina de la Fundación Huésped, de la que es director científico desde 1989, el sol de la tarde se cuela filtrado por las cortinas. Un ficus crece en un rincón junto a la computadora y el escritorio, en orden absoluto. Todo es pulcritud en el edificio por eso sorciones las manchas de pintura roja y negra que enchastran la fachada. "Eso pasó días después de mi exposición en el debate en Diputados por la ley del aborto ", explica el médico. Es que la Fundación tiene un rol activo en la defensa del proyecto de ley y, un peso de su trayectoria intachable en el cuidado de la salud pública, fue el blanco de la intolerancia.

Mi s posición RESPECTO al aborto ca clara: estoy Completamente en contra. No quiero que nadie tenga que abortar. El problema es que la gente aborta igual. Para que nadie aborte estoy a favor de la educación sexual integral que incluye la información y la provisión de preservativos y otros métodos anticonceptivos. Ahora, ante la situación de que una mujer aborte de forma clandestina porque es pobre versus la mujer que tiene buena posición económica que se interna en una clínica del barrio norte con diagnóstico de biopsia de útero y sabemos que el ginecólogo le está haciendo un raspado, prefiero que se legalice. La consigna de la Campaña es clara: "Educación sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir", dados.

 Pedro Cahn en su oficina de la Fundación Huésped. / E. Fernández.

Pedro Cahn en su oficina de la Fundación Huésped. / E. Fernández.

En la posición de Pedro Cahn subyace una mirada de su profesión con fuerte anclaje social y basta escucharlo hablar sobre sus inicios en la medicina para reafirmarlo. La infectología le había gustado mucho durante su carrera en la Universidad de Buenos Aires por eso no dudó en hacer un posgrado de especialización en enfermedades infecciosas en el Hospital Muñiz . Era el año 1977 y para entonces ya había cumplido su residencia en clínica médica en el Hospital Fernández, donde seguí trabajando en guardias de terapia intensiva. La pasión de Pedro Cahn estaba en tratar de combatir a esos enemigos invisibles que anidan en las enfermedades infecciosas.

“La infectología es la única especialidad en la que tiene una confrontación permanente con organismos vivos: virus, hongos, bacterias y parásitos. Particularmente, los virus y las bacterias tienen mucha capacidad de adaptación. Uno de los problemas que estamos enfrentando es una de las diez amenazas para la salud mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la resistencia microbiana, es decir que hay bacterias que se están haciendo riesgos a todos los antibióticos que tenemos disponibles, el producto del mal uso que hace la humanidad de esos medicamentos. Esa situación te obliga a estar permanentemente como en una especie de partido de ajedrez, buscando estrategias … Es un enemigo activo. El otro componente es que las enfermedades infecciosas están muy vinculadas con lo social. Todos estamos afectados pero, en general, los sectores más desfavorecidos, los más pobres, los más afectados por la crisis, son los que las padecen peor. Vos podés tener tuberculosis y yo puedo tener tuberculosis, pero tu chance y la mía de tenerla es mucho menor que la de una persona que vive en una villa, hacinada, con menos acceso al sistema de salud. Y eso mismo pasa con muchas otras enfermedades. Esos dos componentes –el de estar siempre en guardia y lo social– hacen que yo ame esta especialidad ”, comenta Cahn.

 Pedro Cahn multas de los '70, cuando ayudó a fundar un servicio de Infectología.

Pedro Cahn a fines de los '70, cuando ayudó a fundar un servicio de Infectología.

A tal punto que, en 1978, comenzó a armar, con dosis de pasión y paciencia, lo que comenzó siendo el primer servicio de infecció n en un hospital público de adultos. El trabajo fue poco a poco. El doctor Cahn se hizo conocer en su rol de infectólogo en cada uno de los servicios del hospital, pedía que le derivaran los pacientes que tuvieran alguna patología infecciosa . Pero no fue en el ámbito hospitalario donde apareció el germen de lo que hoy es Pedro Cahn. Fue durante un asado en el Club Ciudad de Buenos Aires.

Un hematólogo amigo le contó en esa reunión informal que en la Academia Nacional de Medicina –centro de referencia en Argentina y América Latina de enfermedades como leucemia y linfomas–, Estaban buscando exactamente un especialista como él para tratar a los pacientes que estuvieran bajo tratamiento para esos cuadros.

Lo que entendemos es que el VIH es un virus que saltó de especie, de los monos a los humanos.

“El hematólogo ofrece mandarme a los pacientes que estudian neutropénicos (pocos glóbulos blancos) y que presentan fiebre. Acepté con mucho gusto. A partir de ahí me fui vinculando con pacientes inmunocomprometidos ", relata.

¿Así tomo contacto con el primer caso de VIH?

Yo veo un primer paciente, en 1982, de quien, retrospectivamente, pude detectar que era un caso avanzado de enfermedad por VIH. Una patología que había descrito por primera vez en julio de 1981 en los Estados Unidos. En ese momento llega un flaco de Miami, un argentino, odontólogo, que tenía su familia, se sintió muy enfermo en los Estados Unidos y regresó para estar con ellos . Cuando llegó, consulte en la Academia y me lo mandaron al hospital. Lo tratamos según lo que tenía, que era una neumonía, al estilo clásico. Se nos murió. Pero el caso tenía una particularidad: abiertamente, el chico nos había dicho que era gay, cosa que en el ‘81 nos tenía la atención. Nosotros en todo el pregrado habíamos tenido cero formación en salud sexual y reproductiva. Unos cuatro meses más tarde llega otro paciente con una meningitis muy severa y como dato característico también nos dice que era gay. Ahí fue cuando le dije al que era jefe de residentes que había alguna enfermedad nueva, que no sabía bien de qué era pero que era muy raro que esos dos chicos les pasara lo mismo. En esa época no había Internet las informaciones llegan por las revistas que venían por código de barras, en el mejor de los casos, por avión.

Entonces, un hematólogo de la Academia llegó de los Estados Unidos con un dato clave: en un congreso habían presentado un tipo de cáncer –que resultó ser el sarcoma de Kaposi, la famosa mancha rosa– que afectaba a la población gay. "Hay una enfermedad nueva, averigüen eso", les dijo y el grupo liderado por Pedro Cahn arregló con la tarea titánica de echar luz sobre la oscuridad.

“Nunca imaginé que eso era el inicio de una pandemia –dice hoy, décadas después de esos primeros pasos–. Empezaron a aparecer casos a cuenta gotas, hasta que, en 1985, muere Rock Hudson de sida. El tema fue nota de tapa en todos los lados. Entonces, un día llego al hospital y me encuentro con varios móviles de la televisión. Yo prefería no hablar, pero el director del hospital me insistió. Así que hablé y al día siguiente tuvimos una cola de unas doscientas personas desesperadas por asistente ", recuerda.

 Pedro Cahn en el Congreso Europeo de Sida en Bélgica, uno de los tantos en donde fue elogiado.

Pedro Cahn en el Congreso Europeo de Sida en Bélgica, uno de los tantos en donde fue elogiado.

Ese mismo año, el equipo de infectología del Fernández tuvo acceso a los primeros test de ELISA que detectaron el virus de manera temprana. Esto cambió la historia de la enfermedad. Los primeros casos eran todos muy avanzados, poco tiempo de conocer a los pacientes morían.

“Con el examen, gente tan saludable como cualquiera dio positivo. No había tratamiento. Así que veíamos a lo largo del tiempo cómo se iban deteriorando. Perdían peso, se enfermaban . Conocimos a sus familias, en Navidad te traíamos algún regalo, se entablaba un vínculo afectivo y ese fue el momento más duro: siempre es penoso tener un paciente que se muere, pero por ahí no llegabas a conocerlo. Con estos chicos fue muy duro. Un colega oncólogo siempre me dijo: ‘Qué especialidad jodida que tenés vos que se te mueren todos '”, describa Cahn.

En 1987 con la aparición del AZT, la primera medicación, surge una esperanza. Los profesionales detectarán la idea de que se puede hacer algún tratamiento, pero era insuficiente porque el virus se hizo resistente muy rápido. Tuvieron que pasar nueve años y llegar a 1996 para la aparición de la terapia triple –lo que se conoce como cóctel– y eso cambió la historia.

A partir de ese momento y hasta el día de hoy, una persona que es diagnosticada y tratada al tiempo tiene dos virtudes: primero, no se va a morir de esto, siempre y cuando tome su medicación todos los días; segundo, no va a transmitir la infección si lleva más de seis meses con su carga viral controlada. No está curado, pero está controlado.

Este proceso es el que se da en el orden médico-científico. Pero, ¿qué pasa en términos sociales?

En términos sociales hay dos componentes: primero, siempre llueve más sobre mojado. Si analizamos las estadísticas, hay más VIH al sur de la Avenida Rivadavia que al norte. Más en el Conurbano que en Capital. Más en el segundo cordón que en el primero. Más en el tercero que en el segundo. Es decir: a peor situación económica, más incidencia de VIH, tuberculosis, mortalidad infantil. Es increíble que, en la Ciudad, la Avenida Rivadavia te marque un divisor. El otro componente es el estigma y la discriminación. La forma más práctica que tiene el ser humano para sacarse de encima la culpa y el miedo es a través del dedo índice. Señalo al otro y el otro es el responsable. En los Estados Unidos se conocía a la enfermedad como la de las cuatro H : homosexuales, hemofílicos, heroinómanos y haitianos. Entonces, la ecuación era muy sencilla: Si yo no soy gay, no me inyecto drogas, no soy hemofílico ni haitiano, estoy libre. Hasta que empezaron a caer las mujeres. Cuando se vio que las mujeres afectadas contraeron el VIH (recuerdo congresos en los que se dijeron que las mujeres eran inmunes solo porque no se habían diagnosticado casos) y se vio que se transmitieron de la madre a un hijo, entonces apareció el drama del Sida pediátrico . Eso modificó rotundamente la historia porque modificó la mirada de mucha gente. Sin embargo, el estigma y la discriminación, al día de hoy, siguen estando presentes.

Cuando apareció el drama del sida pediátrico, cambió la historia porque modificó la mirada de mucha gente. Sin embargo, la discriminación sigue presente.

Cahn se detiene en su relato en un detalle: quiere explicar por qué en esa definición estadounidense de la enfermedad se incorporó a los haitianos. Para eso se remonta a lo que se cree fueron los orígenes del virus en África en los años ‘30 y después de la revolución anticolonialista en el Congo Belga.

“Lo que entendemos es que se trata de un virus que saltó de especie, de los monos a los humanos. Por diversas vías, entre otras porque muchas poblaciones consumen carne de mono, por lo tanto lo cuarteaban y tomaban contacto con la sangre. En los años ‘60, con la independencia del Congo, las belgas dejaron el país en ruinas. Para recuperarlo, se contrató mano de obra que quisiera trabajar en África y a la vez que hablara francés . Eso se consigue en Haití, un país muy pobre que tiene algunos problemas de calidad de vida similares de los de África. Entonces, los haitianos van a Zaire se contactan con la población, se contagian VIH, y vuelven a Haití. ¿Cómo llega el virus a los Estados Unidos? Mediante dos vías: los haitianos, entre otras cosas también exportaban sangre. Por la pobreza y la falta de oportunidades de trabajo, la gente vendía su sangre para subsistir. En esa época estaban permitidas las donaciones pagas; Hoy están absolutamente prohibidas en todas las partes del mundo. La sangre llega a los bancos. Además, las dos ciudades principales de Haití eran sitios de turismo sexual. "Es difícil encontrar otra enfermedad que tenga tanta vinculación con lo social", relata Cahn.

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Respecto de la provisión de medicamentos para los tratamientos, ¿cuál es la situación?

Tuvimos faltantes de medicamentos, específicos de dos en especial, por razones que son incomprensibles. Esto no es que se arrepienta, hay un brote de dengue que no te lo esperabas … se sabe que tenemos una cantidad de pacientes que están bajo tratamiento, se sabe que se incorporan unos 5 mil por año, así que se puede tratar con mucha antelación. Sin embargo, fueron postergando compras para las que se habían armado las carpetas de pedidos en enero y que hasta octubre no habían sido efectivizadas … Lo que pasó entonces es que quedarían sin stock de medicamentos. El tema se resolvió parcialmente con compras de emergencia. Pero estuvimos muy cerca de quedarnos sin lo necesario. Lo que no tenemos ahora es cantidad suficiente de reactivos para determinar la carga viral, es la forma de control que los pacientes van a tomar la medicación y saber que les está haciendo efecto. Es medir que su carga viral está indetectable. Bueno, estamos desde agosto sin los reactivos y probablemente esa situación se prolongue por unos pocos meses más … Ya hemos hecho el reclamo correspondiente a las autoridades. Es una mezcla de ineficiencia y de sentarse sobre la caja en el marco del ajuste.


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